Sobre las elecciones del 14 de marzo: una apología al Partido Verde

Por primera vez desde que soy mayor de edad no voy a poder votar en unas elecciones a cargos nacionales. Me pasa como leí en el blog de Natalia Santamaría, otra colombiana en el exterior: dan ganas de coger un avión solo para eso y salir a votar. El voto para mí es importante y, como bien lo saben mis contactos de facebook, a quienes suelo atiborrar de mensajes y noticias políticas, el cuento me apasiona tanto como mis matemáticas (a las que sigo dedicado así no me reporten ni un centavo). Y así, con el guayabo que me produce la imposibilidad de votar, quiero al menos dejar en esta entrada una solicitud al lector colombiano para que sí lo haga. Vote y hágalo conscientemente.

No malgaste su voto. «El palo no está pa’ cucharas», como dirían las abuelitas. Siguiendo con la línea de Faciolince en su última columna yo diría que sí hay por quien votar. Pero, a diferencia del columnista, yo restringiría más la lista y dejaría solo al Partido Verde:

Como quedó claro en mi entrada anterior, no votaría yo por el partido conservador. Los agarrones entre los precandidatos más opcionados y sus acusaciones mutuas son salvajes… sobre todo porque son ciertas. La otra opción interesante del partido sería la ex-ministra Martha Lucía Ramírez, pero los mismos comentarios que más adelante hago sobre Fajardo le aplican a ella.

El partido liberal no inspira credibilidad. Rafael Pardo, quien tanto había criticado al gobierno por sus nexos con los parapolíticos, finalmente terminó pareciendo más el director del PIN al permitir en su lista a Arleth Casado, esposa de Juan Manuel López Cabrales, condenado por parapolítica.

La U fue el partido que más tuvo denuncias e investigaciones de parapolítica, los dueños de la mayoría de los chancucos que el gobierno organizó, como la aprobación en la madrugada del referendo y varias “pendejaditas” de esas. A Cambio Radical le caben las mismas consideraciones… aunque alguien de moral por escalas podría defender a CR con el argumento de que tuvo menos cochinadas que la U. El PIN es la personificación de todos los males. Es todo, absolutamente todo, lo que el país no necesita. Lea esto para que se haga una idea de los problemitas de algunos candidatos en varios de los partidos aquí mencionados.

El Polo tiene algunos candidatos buenos, como Jorge Robledo. El problema con ellos no es su ala de izquierda moderada, sino la de extrema izquierda, con mucho peso en el partido; por ejemplo, el Partido Comunista, tiene gran influencia en su interior. Además, los recientes pedidos de apoyo a Venezuela por parte de algunos de sus candidatos no ayudan con la causa. De todas maneras, como dice Garzón en entrevista a La Silla Vacía, el Polo ya no es el Polo sino la Anapo, un movimiento político bajo la completa dirección de los Moreno.

En todos los partidos mencionados hasta ahora hay algunos candidatos interesantes. En medio de tanta ostra sí es posible encontrar algunas perlas. El problema al votar por ellos sería que aquellos untados en sus listas podrían pasar colgados de la brocha por militar en las mismas filas. Así, querido lector colombiano, no deje que su voto contribuya a cosas tan horribles como las que nos tocó ver en este Congreso actual, untado de drogas, sangre y votos sin libre albedrío.

En cuanto a Compromiso Ciudadano, el partido de Sergio Fajardo, hay una razón por la que yo prefiero irme por el Verde: Cuando los Tres Tenores estuvieron juntos con Fajardo, a pesar de la coincidencia en las opiniones y la forma de hacer y pensar política, Fajardo decidió separarse. Así, me quedó la impresión de que lo suyo es más cuestión de ego y ganas de poder que de construir un mejor país. Ello a pesar de que, como dijo Peñalosa en una entrevista reciente, seguramente Fajardo habría sido el candidato elegido en una consulta interna. Por esa razón no le votaría a un candidato del partido de Sergio Fajardo. Quizás se pregunte usted qué tiene que ver mi apreciación sobre Sergio Fajardo —candidato a la presidencia— con las elecciones a Congreso. Pues mucho. El Partido Verde necesita muchísimos votos en las elecciones a Congreso para que no pierda su estatus legal de partido político (recuerde lo que le pasó a Peñalosa en las últimas presidenciales); luego, dadas las coincidencias de opinión entre los dos movimientos —Verde y Compromiso Ciudadano—, en mi opinión el voto quedaría mejor en el Partido Verde. No puede menospreciarse la abrida de Fajardo a los Tres Tenores: Esta implicará una repartición de votos que puede terminar costando la misma presidencia.

Los anteriores son los argumentos negativos por los cuales no votaría yo por ningún otro partido al Verde. Los argumentos positivos son los siguientes:

  • Los tres ex-alcaldes de Bogotá tuvieron éxitos rotundos en su gestión, cada uno con sus respectivas fortalezas. Hay para escoger entre educación ciudadana, capacidad gerencial y fomento social.
  • Su forma de hacer política parece un sueño cumplido para Aristóteles y su Polis: no hay ataques, se promueven entre ellos, resaltan lo positivo. Cosas que con suma urgencia necesita un país como el nuestro. Eliminar la violencia comienza con bajar el tono (una lección que nunca aprendieron los candidatos conservadores).
  • Hay transparencia en las gestiones y optimización de recursos.
  • Las mejoras en la ciudad son completamente visibles y están a la vista de cualquiera. ¿Por qué no permitirlas para todo el país?

En cuanto al Senado, Gilma Jiménez es una candidata excelente (obvio, del Verde). Su gestión incorruptible en el concejo de Bogotá (algo que parecía imposible en semejante institución tan corrupta) y su trabajo por los niños así lo avala. Su voto por ella —el número 1 de la lista— está lejos de perderse y sí puede aportar muchísimo. Ella es el número 1 de la lista. También hace parte de esta lista John Sudarski, un académico brillante y un empresario exitoso que ha estado al lado de Mockus mucho tiempo. Su número es el 3 y es mi candidato favorito.

En fin, si usted está en Colombia, mi recomendación es que el próximo domingo pida el tarjetón del Verde para la consulta interna (recuerde pedirlo porque NO se lo van a ofrecer, los jurados no pueden hacer eso) y vote por el candidato de su preferencia entre Mockus, Peñalosa y Lucho. Además, en los tarjetones de Senado y Cámara, vote también por el verde. Ese voto es importante.

Esas son mis apreciaciones y opinión, pero al final lo importante es que vote, insisto, y que lo haga a consciencia. Y ya para terminar, lo dejo con esta guía electoral de la Silla Vacía sobre cómo votar.

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4 comentarios

  1. Ami me parese q es bueno poder elegir a una persona para q nos representecomo peronas de bien
    ,pero tambien para q nos aga ver q el mundo esta en peligro y todos de vemos aportar

  2. [...] de campaña de Santos. Dicho eso, añadiré, no voy a votar por Santos; como quedó claro en una entrada anterior, el programa de Mockus me parece muy superior al del resto de los candidatos y me identifico con [...]

  3. Soy Uribista del primer mandato, de todos mockus votare por Mockus para que los santos nos libren de Juan Manuel,

  4. No es necesaria una verguenza para hacer que Juan manuel se ponga VERDE, votar por MOCKUS es suficiente !

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