Los candidatos godos

Que alguien me diga cómo hace uno para pensar bien de los candidatos godos en Colombia. La precandidata presidencial Noemí Sanín era ministra de comunicaciones cuando se dio la toma del Palacio de Justicia. Ella mandó apagar las señales de radio y televisión cuando se enteró de que los magistrados estaban llamando a los medios para denunciar la retoma de los militares que llevó a la muerte de los magistrados. También está el precandidato presidencial Andrés Felipe Arias… ¡Ay, Dios! Esa especie de Robin Hood invertido que es feliz robando a los pobres para dar de comer a los ricos.

Pero además de ellos está este excelente argumento retórico de José Darío Salazar, candidato al senado por el mismo partido:

No sé usted, pero yo no sería capaz de darle mi voto a una persona que ni escribir sabe. Sería un voto bien botado. Y, si de eso se trata, menos a los dos anteriores precandidatos presidenciales mencionados, ante los cuales la ignorancia ortográfica es una falta menor, casi infinitesimal.

Para que no quede tan mal la cosa para los godos, al menos tienen a Martha Lucía Ramírez; no sé si sea buena (a mí me da esa impresión) pero claramente es menos peor que los demás. ¡Cómo le sigue haciendo falta al partido conservador una figura como el extinto Álvaro Gómez!

Aclaro, no soy conservador.

Haití, Estados Unidos y el mamertismo no acotado

Haití está destrozado, eso todo el mundo lo sabe. Haití necesita ayuda en cantidades gigantescas, eso también todo el mundo lo sabe. Entonces, ¿por qué pelean cuando llega la ayuda?   O mejor dicho, ¿por qué se quejan por la ayuda gringa que, en términos prácticos, es eso precisamente: la ayuda?   Lo digo porque, según un artículo de El Tiempo de hoy, Alain Joyandet (secretario de estado francés de cooperación), Daniel Ortega y Hugo Chávez, ya pusieron el grito en el cielo por la ayuda estadounidense que, claro, tiene bastante de militar también.

Resulta incongruente en exceso que Francia alegue la ayuda de Estados Unidos cuando en recientes artículos en los cuales se mide la ayuda inicial internacional a Haití, ni siquiera aparece de manera significativa la colaboración francesa.   Vea por ejemplo la última columna de Andrés Oppenheimer:  Según sus datos, Estados Unidos prometió inicialmente US$100 millones de dólares en ayuda, le sigue Inglaterra con US$10 lejanos millones, luego viene España con US$4.3 millones y, por último está China con US$1 millón.   Lo cual quiere decir que probablemente la ayuda de Estados Unidos dobla y hasta triplica la ayuda del resto del mundo;  por eso dije que era la ayuda. Francia ni siquiera figura en este listado de ayuda de los grandes.   Entonces, ¿a cuento de qué alega tanto Joyandet?   Las críticas de Joyandet se me antojan hipócritas aullidos de orgullo adolorido.

De Daniel Ortega y Hugo Chávez no hay mucho más por decir que no se sepa ya: no les preocupa Haití, no les preocupa para absolutamente nada.   Solo usan la situación crítica del país para hacer propagandismo político (lo cual, en su reducido concepto, es idéntico a las críticas a la oligarquía y al imperio yanqui… como casi todo en la izquierda).   El solo respaldo de estos dos a la crítica de Joyandet muestra la pifia del francés.

Con Estados Unidos todo es así. Si no ayuda o ayuda poquito, lo critican por falta de colaboración; si ayuda, lo critican porque es malo recibir tanta ayuda de Estados Unidos.   Eso pasa en todas partes, inclusive en Colombia donde su ayuda económica y militar es, en todos los sentidos, lo que mantiene vivo este país, sobre todo ahora que Venezuela ha restringido el ingreso de nuestros productos y ayuda de manera activa a las guerrillas terroristas colombianas.   El resto de América Latina y Europa pelean porque Colombia recibe ayuda de los gringos pero no apoyan en absolutamente nada más.   Volviendo a Haití, según la misma noticia de El Tiempo, Estados Unidos ya puso un socorrista muerto y tres más heridos, ¿cuántos han puesto Francia, Nicaragua o Venezuela?

Lo realmente paradójico es que las palabras de los critico(ne)s recaen más hondo en sus países de origen, al fin y al cabo ellos critican a los gringos pero ayudan menos que Estados Unidos. Mejor dicho, al criticar la paja en el ojo gringo, los tumba el peso de la viga en el ojo propio.   No se trata de ser progringuista, no lo soy (mi único pro es ser pro-yo); aunque estoy convencido de que, como sociedad e imperio —y sí tienen muchos rasgos imperialistas—, los gringos han sido de lo menos peor en comparación con otras potencias históricas y otros países poderosos del presente. Se trata, más bien, de ponerle fin a ese ridiculísimo antigringuismo maniqueo de segundón envidioso.   Ojalá al final, para el bien de ese pueblo haitiano en sufrimientos perennes, Estados Unidos ayude más y todos los países poderosos aporten al menos lo que aportan los gringos en proporción a su capacidad.   Dudo que eso ocurra porque no hay nada en Haití que represente un negocio rentable para nadie… pero ojalá.

¡Evite los paseos millonarios!

Hace rato vengo pensando en escribir esta entrada tipo «servicio social». En Bogotá la situación con los paseos millonarios se está volviendo realmente complicada. Acabo de leer en Twitter que atracaron a una mujer llamada Sofía Guzmán en un taxi de placas VDE 939, información que vale la pena divulgar.

La siguiente idea se me ocurrió de la manera más profunda: saliendo de rumba. Si usted conoce Bogotá sabrá lo difícil que resulta parquear cerca a las zonas de rumba en la ciudad. La verdad, hace rato yo decidí que a la hora de salir a un bar o a bailar, lo mejor es no llevar carro y más bien transportarse en taxi. El problema, claro, son los llamados paseos millonarios, un problema en toda América Latina. En los paseos millonarios los taxistas atracan a sus clientes y los pasean por toda la ciudad mientras desocupan sus tarjetas de débito y acaban con el cupo de las de crédito en diferentes cajeros automáticos, además le roban al cliente todo lo que tenga en el bolsillo y al final lo dejan tirado en cualquier parte.

Entonces se me ocurrieron dos ideas extremas que vale la pena comenzar a aplicar, y esto sirve no solo si usted sale de rumba:

1. Se debería evitar coger taxis en la calle, sin llamarlos. Pero si eso es imposible, como cuando termina la rumba, pues llame a una persona de confianza y, así esta persona tenga el celular apagado (algo más bien razonable a las 3:00 am), déjele un mensaje con las placas del carro, el número del móvil y el nombre del conductor.

2. Esta es más extrema: Si usted tiene un celular con un poco de tecnología, dígale al taxista que usted se sube solo si le deja tomarle una foto con el teléfono y subirla a Facebook inmediatamente (o al correo de alguien, pero subirla a Facebook puede ser mucho más persuasivo). Debe marcar la foto con los mismos datos del punto anterior; además, intente añadir información como desde dónde va y hasta dónde va. Así quedará a la vista de todos sus contactos de la red. Si el taxista lo lleva sin problemas a su destino, pues usted llega a su casa y borra la foto. Pero si, por alguna razón desafortunada, usted es víctima de un atraco por el taxista, entonces la información va a a estar disponible en la red para poder capturarlo.

Esta segunda medida es muy disuasiva y tal vez extrema. Pero me parece una forma muy útil de cuidarse la espalda y hasta de usar la famosa red social para un propósito mejor del que solemos darle. Claro, el ejemplo vale con otras redes sociales, pero dada la popularidad de Facebook en Colombia, tiene sentido hacer el ejemplo con esta red.

Sobre Tiger Woods y su vida privada

Me tienen aburrido las noticias recientes sobre Tiger Woods. Debo decir que estoy completamente de acuerdo con la última columna de Alejandro Gaviria en cuanto a la doble moral de quienes lo hicieron tan famoso. Yo he admirado a Tiger desde cuando supe de él por primera vez. Los mejores del mundo en sus profesiones son ejemplos inspiradores y Tiger no es la excepción.

Y ya. De la vida de Tiger me interesa su desempeño como golfista, nada más. A mí me encanta ver deportes los fines de semana (prácticamente no hago más: veo fútbol de Europa desde por la mañana, golf, tennis, F1, Nascar… y como soy soltero me puedo dar ese lujo sin que nadie me pelee) y puedo pasarme fácil un sábado y un domingo viendo jugar a Tiger. Su vida privada, por respeto a él y por respeto a mí, no me interesa en lo más mínimo. No me importa si le era infiel a su esposa, no me importa si sus affairs eran pagos, no me importa el género de esos affairs. No me importa nada de eso. Esas cosas corresponden a su vida privada, les pertenecen únicamente a él y su familia. Me parece, como dicen las mujeres, «de quinta» que los medios publiquen cualquier cosa perteneciente a la privacidad de cualquier persona.

Precisamente por eso pensé en escribir esta entrada: cuando leí que una corte del Reino Unido había prohibido publicar noticias sobre la vida privada de Woods, me alegré por él. Es más, debería ser una ley en todas partes. La vida privada de las personas les pertenece a ellas mientras no haya delitos de por medio y se prohibe publicarla por terceros no autorizados. No veo por qué la libertad de prensa tiene que abarcar estos terrenos. Yo no soy famoso pero aun sin serlo me molestaría muchísimo que mi vida privada se hiciera conocida. Seguramente usted amigo lector estará de acuerdo conmigo si considera cuán inapropiado sería hacer pública, como en el caso de Tiger, su vida sexual.

En ese mismo sentido, me aburren las noticias sobre los hijos y las mujeres de los curas por una razón sencilla: le pertenecen a la privacidad del cura, a su familia y al que le da el trabajo, en este caso el Vaticano. Idéntica cosa sucede con las noticias de los pastores promiscuos o gays: le corresponden solo al pastor, a su familia y a quien le dé el trabajo. Y aquí permítame añadir algo: por más engañados que puedan sentirse sus feligreses, el problema real del líder religioso es con su familia, no con la feligresía. Ahora, en estos casos de religiosos es claro que sus empleadores les exigen ciertos estándares en su vida personal y ellos los aceptaron, luego el empleador sí importa aquí. Pero en el caso de Woods, ninguno de sus patrocinadores le pedía ser buen esposo o buen padre de familia; solo le pedían jugar buen golf, nada más.

En fin, toda esta carreta pretendía decir esto: la libertad de prensa debe terminar donde comienza la vida privada de las personas. Me parece que debe legislarse internacionalmente al respecto para acabar con esa profesión infame de paparazzis y destructores de vidas. Y las sanciones deben ser tan severas como ejemplares.

Yo también quiero opinar sobre Nicolás Castro

La noticia es la captura de Nicolás Castro por haber creado el grupo de facebook «Me compromento a asesinar a Jerónimo Uribe» (hijo del presidente de Colombia, Álvaro Uribe) y su posible condena a 15 años de prisión no excarcelables más una suma que sobrepasa los $700 millones (US$350 000). El asunto fue tema de debate en Hora 20, motivó una editorial de El Espectador y algunos columnistas como Catalina Ruiz y María Isabel Rueda, opinaron al respecto. Varias cosas ya se han dicho. Yo solo quiero retomar dos de ellas y añadir algunos detalles.

La primera, puesta por Catalina Ruiz en el título de su columna: por más democrática que sea una sociedad uno sí debe ser bruto para crear un grupo en facebook amenazando al hijo de un presidente y —añado yo— MUY bruto para amenazar preciso al hijo del  presidente de Colombia, quien no es precisamente una mansa paloma.

La segunda, puesta por María Isabel Rueda:

Volviendo al estudiante que amenazaba a los hijos del Presidente, el primer antecedente de algo semejante fue el caso de un amigo muy cercano, qué ironía, de los hijos del Presidente, que amenazaba al periodista Daniel Coronell y a su familia desde el computador de su casa. Este logró identificarlo a través de una pesquisa privada, pero no pasó nada. No lo metieron a la cárcel. No recibió una sola sanción. Incluso, siguió siendo amigo de los hijos del Presidente, solo que ahora se cuida más porque sabe que la protección de su anonimato no está garantizada.

Déjeme retomar porque no es de poca monta lo que aquí se dice pero sí muy característico de este gobierno. Una persona ya había hecho lo mismo que Castro contra otro ciudadano colombiano. El amenazador era amigo del gobierno y el amenazado era un periodista de la oposición, por lo tanto al amenazador no le pasó nada.

Ahora el ejemplo que no puede faltar: Las amenazas contra la senadora Piedad Córdoba, uno de los personajes más polémicos de la política colombiana, sencillamente abundan. De hecho, hace poco eliminé de mis contactos de facebook al director de un conocido grupo anti-Farc al notar que su opinión generó amenazas contra ella y él no hizo nada por callarlas. ¿Por qué si  estas amenazas se conocen desde hace tanto tiempo nadie había hecho nada? He ahí el estado de opinión por el cual los colombianos tan afanosamente votamos. Aclaro. No es que yo sea el mayor admirador de Córdoba; no le votaría nunca, aunque reconozco que es la única persona en Colombia a quien de verdad le interesan los secuestrados (duélale a quien le duela). Pero mi punto es simple: si se tomaron tan fuertes medidas contra la persona que amenazó al hijo del presidente, ¿por qué no se tomaron esas mismas medidas contra amenazas anteriores, mucho más repetidas y serias, a la senadora Córdoba?

Los detalles que quiero añadir son los siguientes:

1. Probablemente es falso que Castro estaba anónimo en facebook. Lo digo por la sola naturaleza de esta red social, que es mantenerse en contacto con los amigos. Vale la pena mencionarlo porque muchos opinadores han desviado esta polémica por el lado del anonimato, pero dudo que en la amenaza a Jerónimo Uribe este sea el caso.

2. Varias personas me han dicho a partir de esto que Uribe y Chávez al final son la misma cosa: neo-dictadores de sus países. Tal vez sí. Yo siempre he pensado que las posiciones políticas son como una circunferencia. Dos personas están en el mismo punto y caminan por su perímetro a izquierda o derecha, de acuerdo con su preferencia. Pero si sus preferencias son diferentes y sus posiciones no son moderadas, van a converger en el extremo opuesto de dicha circunferencia. Con base en esta analogía no es tan disparatado pensar que o Uribe y Chávez al final sí son la misma cosa o van camino a convertirse en esa misma cosa.

3. Una locura pedirle al FBI que ayude con este caso de poca monta. Curiosamente ahí sí se vio la efectividad del gobierno. Pero hace rato no se sabe de peces gordos capturados o dados de baja en las autodefensas (nuevas o viejas) y la guerrilla. Yo no le voté a Uribe para que persiguiera a estudiantes incautos. Le voté —y me arrepiento— para que acabara con la guerrilla y los paras y no lo pudo hacer. Es allí donde debería estar concentrando esfuerzos y ayuda internacional.

4. A raíz de esta noticia, los hijos de Uribe emitieron un comunicado diciendo que condenaban los actos de terrorismo. ¡Qué desproporción! ¿Será que consideran terrorista al amigo de ellos mencionado por María Isabel Rueda?

O blanco es, gallina lo pone…

Foto tomada de El Espectador

Foto tomada de El Espectador

Nota inicial: Todos los valores están dados en pesos colombianos, para convertirlos a dólares divida por 1910.

Isagén es una empresa pública de servicios de energía eléctrica en Colombia. Su acción en los libros está por encima de los $2400. Hace ya un buen tiempo el gobierno dijo que la iba a vender pero se ha demorado; esta situación ha generado especulación y una caída del valor de la acción a $2110 hasta el cierre de ayer en el mercado bursátil.

Pues ayer en la tarde, cuando la bolsa ya había cerrado, Hernán Martínez (foto), el ministro de minas y energía, salió a decir que estaban considerando seriamente la idea de no vender Isagen. ¿Qué sucedió? Pues lo obvio: esta mañana cuando la bolsa abrió, la acción se desplomó a $2020. Luego alguien apareció y compró 1 500 000 acciones. Y después de esa venta millonaria, el ministro Martínez reapareció diciendo que mejor sí vendían  la empresa, lo cual volvió a disparar la acción para arriba, que cerró hoy a $2095.

¿Qué tal el golazo, ah? ¡Astuto ese ministro!

Hagamos unas cuenticas simples: si una persona a la que llamaremos M (y es solo coincidencia que ministro se escriba con M, créame) hubiera comprado 1 500 000 acciones al precio de ayer al cierre de la bolsa, le habrían costado $3 165 000 000. Pero después de la noticia de otro personaje M’ (ese sí el ministro… pero en serio, créame, el parecido en los nombres M’ y M es pura coincidencia), comprar esa misma cantidad de acciones hoy en la apertura de la bolsa costaba $3 030 000 000. Es decir $135 000 000 menos que ayer. ¿No le parece bueno el negocio? ¡A mí sí!

Pero sigamos haciendo cuentas: Supongamos el caso hipotéticamente ridículo en el cual M vendía hoy al cierre; entonces vendió por un total de $3 142 500 000 en cuyo caso se habría ganado $112 500 000 menos las comisiones de compra y venta. ¿Chévere no? A mí me sigue pareciendo un negociazo.

La cosa es que difícilmente M vendió hoy (¡que sí hombre, que la inicial del nombre es pura coincidencia!) por una razón sencilla: Isagén sí se va a vender y cuando eso suceda la acción se va a disparar incluso por encima de los $3000; y esa comprita de hoy le va a reportar a M’ la pendejadita de al menos $1 470 000 000. ¡Huy, perdón, me confundí, era M!

Que el gobierno sí va a vender Isagen es muy claro: por un lado necesita el dinero de esa venta con suma urgencia, como lo ha hecho saber en repetidas ocasiones. Pero la otra razón es aun más clara para mí: si M invirtió es porque M’ no va a perder esa platica (¡Huy, perdón, me confundí! ¡No era M’ sino M! Es que se escriben tan parecido).

Ahora le dejo esta buena noticia en medio de tanta tristeza:  precisamente ese párrafo anterior garantiza que el negocio sigue siendo bueno, asi que si puede compre acciones de Isagén.

Y otra buena noticia: hemos comprobado que aun cuando Colombia esté en riesgo de un nuevo racionamiento de energía eléctrica, el ministro a cargo no sabe qué hacer con eso pero sí sabe negociar. Así, puede usted estar tranquilo, colombiano del 70%: M’ no hará nada en el ministerio, pero alégrese y defiéndalo porque M negociar sí sabe. ¡Ah, otra vez me confundí! ¡Mejor dicho, ya no escribo más!

¡Speak English!

HPIM1964

Allá verá usted… si quiere llame.

La editorial de El Espectador

La editorial de hoy en El Espectador menciona dos cosas que me parecen muy fuertes pero muy claras:

1. Según el índice de Gini, el indicador de desigualdad en la distribución de ingreso, tenemos uno de los tres peores resultados en el mundo.

2. No tiene ningún sentido acabar militarmente con las guerrillas mientras no se acaba con las razones que las promovieron. Las guerrillas tienen su base en las desigualdades sociales, eso no es un secreto para nadie. Mientras no se combatan tales desigualdades, muy a nuestro disgusto, las guerrillas van a seguir surgiendo casi naturalmente.

Note el párrafo con el que cierra la editorial (la opinión oficial del diario, por ende) y recuerde que es el periódico de la familia rica más tradicional de Colombia el que está hablando:

Es paradójico que ahora cuando está expirando una guerrilla que planteó, en un comienzo, la lucha armada contra una oligarquía excluyente, se presente un gobierno que favorece desembozadamente a los más ricos. El combate a esta orientación de la vida colombiana deberá hacerse, de frente, en forma pacífica, por medio de los mecanismos democráticos que aún quedan, sin perder de vista la necesidad de mantener la seguridad de todos. No en vano alguien dijo que en Colombia, en lugar de intentar una revolución socialista, deben buscarse apenas los objetivos de la revolución francesa, la misma que sacó de circulación a las lánguidas damas que hoy imitan nuestras autoridades agrícolas y un precandidato conservador [el enlace es adición mía, no así el texto al que corresponde].

Estudiantes de Harvard se oponen a la re-reelección

The Crimson, el periódico de la Universidad de Harvard, publicó ayer una noticia sobre la visita del presidente Uribe a dicha universidad. La oposición respetuosa de los estudiantes (como debe ser) no se hizo esperar: le entregaron al Presidente una carta en la que manifestaban su opinión (puede ver su contenido aquí). Ojalá más estudiantes colombianos en el exterior hagan idéntica cosa.

Sea esta la oportunidad para recordar mi anterior entrada donde sugiero una declaración del estado de opinión. En general, creo no equivocarme cuando digo que la mayoría de personas en Colombia con alguna formación de posgrado se opone a un tercer mandato presidencial. Así que, insisto, no se puede dejar caer la iniciativa en saco roto.

ADICIÓN: La noticia de The Crimson dice en una parte lo siguiente, citando a un activista:

“We are here because we are aware that Alvaro Uribe is president of the most repressive government in Latin America,” Richard Krushnic, a community developer from Newton, Mass., shouted over a megaphone.

Una exageración a todas luces, dado el gobierno venezolano o las noticias de los medios que cerraron ayer en Honduras.

Las perlas de Andrés Felipe Arias

Según Andrés Felipe Arias, anterior ministro de agricultura, que quiere ser presidente de Colombia (¡!), para reducir la pobreza hay que subsidiar a los ricos. No voy a decir nada, es que ni se me ocurre qué decir. Bueno, solo diré que si quiere ver la noticia, puede hacerlo aquí.