
Foto tomada de El Espectador
Nota inicial: Todos los valores están dados en pesos colombianos, para convertirlos a dólares divida por 1910.
Isagén es una empresa pública de servicios de energía eléctrica en Colombia. Su acción en los libros está por encima de los $2400. Hace ya un buen tiempo el gobierno dijo que la iba a vender pero se ha demorado; esta situación ha generado especulación y una caída del valor de la acción a $2110 hasta el cierre de ayer en el mercado bursátil.
Pues ayer en la tarde, cuando la bolsa ya había cerrado, Hernán Martínez (foto), el ministro de minas y energía, salió a decir que estaban considerando seriamente la idea de no vender Isagen. ¿Qué sucedió? Pues lo obvio: esta mañana cuando la bolsa abrió, la acción se desplomó a $2020. Luego alguien apareció y compró 1 500 000 acciones. Y después de esa venta millonaria, el ministro Martínez reapareció diciendo que mejor sí vendían la empresa, lo cual volvió a disparar la acción para arriba, que cerró hoy a $2095.
¿Qué tal el golazo, ah? ¡Astuto ese ministro!
Hagamos unas cuenticas simples: si una persona a la que llamaremos M (y es solo coincidencia que ministro se escriba con M, créame) hubiera comprado 1 500 000 acciones al precio de ayer al cierre de la bolsa, le habrían costado $3 165 000 000. Pero después de la noticia de otro personaje M’ (ese sí el ministro… pero en serio, créame, el parecido en los nombres M’ y M es pura coincidencia), comprar esa misma cantidad de acciones hoy en la apertura de la bolsa costaba $3 030 000 000. Es decir $135 000 000 menos que ayer. ¿No le parece bueno el negocio? ¡A mí sí!
Pero sigamos haciendo cuentas: Supongamos el caso hipotéticamente ridículo en el cual M vendía hoy al cierre; entonces vendió por un total de $3 142 500 000 en cuyo caso se habría ganado $112 500 000 menos las comisiones de compra y venta. ¿Chévere no? A mí me sigue pareciendo un negociazo.
La cosa es que difícilmente M vendió hoy (¡que sí hombre, que la inicial del nombre es pura coincidencia!) por una razón sencilla: Isagén sí se va a vender y cuando eso suceda la acción se va a disparar incluso por encima de los $3000; y esa comprita de hoy le va a reportar a M’ la pendejadita de al menos $1 470 000 000. ¡Huy, perdón, me confundí, era M!
Que el gobierno sí va a vender Isagen es muy claro: por un lado necesita el dinero de esa venta con suma urgencia, como lo ha hecho saber en repetidas ocasiones. Pero la otra razón es aun más clara para mí: si M invirtió es porque M’ no va a perder esa platica (¡Huy, perdón, me confundí! ¡No era M’ sino M! Es que se escriben tan parecido).
Ahora le dejo esta buena noticia en medio de tanta tristeza: precisamente ese párrafo anterior garantiza que el negocio sigue siendo bueno, asi que si puede compre acciones de Isagén.
Y otra buena noticia: hemos comprobado que aun cuando Colombia esté en riesgo de un nuevo racionamiento de energía eléctrica, el ministro a cargo no sabe qué hacer con eso pero sí sabe negociar. Así, puede usted estar tranquilo, colombiano del 70%: M’ no hará nada en el ministerio, pero alégrese y defiéndalo porque M negociar sí sabe. ¡Ah, otra vez me confundí! ¡Mejor dicho, ya no escribo más!